sábado, 2 de diciembre de 2006

El Roto vs. El Pocero.

El Roto vs. el pocero.

Reclama las calles



"La vida cotidiana, que en tiempos se desarrolló en la calle, al aire libre, fuera de las viviendas y de los lugares de trabajo, hoy ha sido desplazada hacia espacios privatizados. La calle, antaño el espacio público por excelencia, es ahora propiedad del Ayuntamiento, sometida a las Ordenanzas Municipales y vigilada por la policía municipal, nacional y por todas las policías privadas. La calle es el espacio de la represión de la vida de todos los días, donde el aparato del Estado adopta la cara del bondadoso policía de barrio, ese que cuida de que la viejecita cruce sin riesgo entre los coches aunque no dudará en dispararle una bala de goma si se interpone en el desalojo de una casa okupada.

El Ayuntamiento prohíbe, el guardia vigila, la videovigilancia controla y las normas "educan" desde la más tierna infancia para enseñarnos que quienes no tienen nada que hacer no tienen lugar en la calle. El buen ciudadano no debe molestar a sus convecinos. Las calles deben ser vaciadas de espontaneidad. En la calle todo está prohibido: estacionarse, cantar, cocinar, comer, dormir, amar, lavar, pintar...

Una de las estrategias para acabar con el uso público de la calle es dar prioridad a los coches. No se trata sólo de que el coche sea un medio de transporte caro, privado, ruidoso, contaminante y con capacidad para matar, sino que, además, la circulación de vehículos es la justificación para que el espacio urbano quede imposibilitado para el juego, el paseo, la fiesta, el arte o, simplemente, para estar en la calle. Es "natural" que la calle sea para los cohes y que no pueda ser para nada más.

Algunos grupos sociales se resisten a la privatización de las calles y a la obligatoriedad de las licencias municipales. Así ocurre que músicos, artesanos, vendedores ambulantes, mendigos, grafiteros, manifestantes... son apercibidos, corregidos, amenazados, amonestados, multados, denunciados y, si llega el caso, detenidos. Algunos días al año la autoridad municipal tolera verbenas, carnavales, sanfermines, nocheviejas y otras celebraciones colectivas que se resisten a entrar en la norma y conservan la memoria histórica de cómo se puede estar en la calle de otra manera. Algunos lugares tales como el barrio Chino de Barcelona o el Rastro de Madrid son reductos de gentes marginales que utilizan la calle como espacio de socialidad y en los que el débil poder municipal al no conseguir expulsar de la calle a jóvenes, inmigrantes, mendigos, niños, etc., debe ser reforzado con la colaboración de las fuerzas de orden público.

Pero en general la interiorización de la calle como espacio privado y de propiedad municipal es tal que el ciudadano acepta la norma sin que ésta sea ni tan siquiera explícita y conocida. No hace falta leer las Ordenanzas Municipales para saber que en la calle todo está prohibido. Si muchas cosas se han dejado de hacer en la calle es porque la gente ya no se atreve, o ni siquiera lo intenta, porque cree que no se deben hacer. El gran éxito del poder municipal es haber reproducido las relaciones de sumisión en la vida cotidiana de la gente sin que pesen sobre las infracciones de las Ordenanzas Municipales penas económicas o de reclusión importantes. El ciudadano asimila las prohibiciones hasta parecerle lógicas y naturales. ¿A quién se le ocurriría matar un cordero y comérselo asado entre abundante vino y canciones en medio de la calle?

Una escena de este tipo sería censurada y reprimida en primer lugar por los automovilistas y en segundo lugar por el vecindario; quizás ni haría falta la intervención de la policía municipal.

Como a otras instituciones de encierro (escuela, hospital, cuartel, fábrica, manicomio o cárcel) a la calle le llega también su adecuación a la sociedad del control. Cuando la norma está interiorizada y la sumisión se reproduce sin excesivo desgaste por parte del Estado, entonces el mayor problema ya no es que la calle sea frecuentada sino todo lo contrario, que esté desierta. En la sociedad de control el problema no es la participación, sino la abstención en la que el poder no puede ver ni oír nada. En la ciudad concebida como empresa (recordemos el lema de la campaña institucional del Ayuntamiento de Barcelona, pionero en la empresarialidad municipal: "Barcelona, la botiga més gran del mon") el ciudadano es el empleado, el trabajador contratado a tiempo total y sin remuneración, el responsable de alcanzar los objetivos empresariales, de dar valor a la empresa.

En la ciudad-empresa el valor tiene muchas facetas: valor económico, valor político, valor normativo, valor ideológico... para producir dinero pero también identidad, entusiasmo y sentido. El ciudadano empleado debe trabajar sin cesar para alcanzar los objetivos de la empresa. ¿Quedarse en casa y pasar de todo? Todo lo contrario: afluencia masiva y continua en la calle para contemplar las actuaciones municipales, comprar o sufrir por no poder hacerlo, adherirse a los fastos de turno (olimpiadas, bodas reales, el papa o lo que toque ese año), aplaudir los éxitos deportivos del equipo local, alegrarse en las fechas señaladas, vigilar que esto no se llene de indeseables, mostrar ante la televisión las manos blancas y, en general, fascinarse por lo que la ciudad tiene de supermercado para olvidar lo que tiene de campo de concentración... llenar las calles pero, eso sí, sin poner en cuestión los objetivos de la empresa.

El principal objetivo de la empresa es la producción de consenso. El consenso es eso que hace que esto no reviente de una vez, y la calle es uno de los espacios privados más propicios para construirlo y reconstruirlo entre todo el mundo y todos los días. Pero la producción de valor, ya sea este material o inmaterial, es continua: cuando paseo doy valor inmobiliario a la calle por la que transito, y algún especulador ganará con ello; cuando me siento en un banco con más gente doy miedo al vecindario, y alguna policía ganará con ello; y así todo el tiempo, sin parar?

Miles de cámaras nos apuntan, pero tras ellas no encontramos nada. Todas sus armas nos apuntan, pero nuestros ridículos dardos no encuentran nada contra lo que disparar. Nada, salvo una nada capaz de absorber como parte del espectáculo televisivo cualquiera de nuestras arcadas por el asco que sentimos ante el propio espectáculo. La mayor tentación es asumir la cara represiva del estado como la única de sus caras. Pero no nos engañemos. En la sociedad de control, como decía un amigo mío, "si temo participar en una acción no es porque me detengan, es porque si salgo por la tele se enterará mi vecino de abajo, y eso sí que me da miedo". Así que tal vez la táctica más radical sea no entrar en el juego de la violencia espectacular, eludir la violencia del Estado, que es siempre una violencia sin sentido. El Estado es omnipresente y omnipotente, pero está lleno de fisuras y grietas. Atacar las estructuras de control, especialmente las ideas, y defendernos con la invisibilidad asumiendo al mismo tiempo los riesgos de la violencia; golpear con acciones fundacionales, autónomas, y luego desaparecer para resurgir en otro lugar, esa puede ser una táctica radical. ¿Y qué es aquello que no puede ocurrir cada día, pero que puede resurgir todos los días?

Incluso en medio de formas de lucha con riesgo o peligro para la vida, la fiesta es lo que instaura la diferencia, pues tras ella todo ha cambiado.

La fiesta es lo que disuelve las estructuras de autoridad, libera el tiempo y el espacio, se desencadena como acontecimiento. Mientras el poder nos invita celebrar los grandes momentos de nuestra vida aunando mercancía con espectáculo, imponer el derecho a la fiesta es algo más que una parodia de la lucha radical: es una manifestación de esa misma lucha que instaura una nueva sociedad, pues es abierta, no está regulada ni sometida a orden y, aunque puede estar planeada, a menos que suceda por sí misma será un fracaso.

La esencia de la fiesta, el cara a cara, el grupo de amigos y amigas, tanto si son decenas como miles, que aúnan sus esfuerzos en un intercambio de riquezas desmercantilizado para el puro circular de la alegría a través de la comida y la bebida, la música y el baile, la conversación o las drogas, ¿qué es eso sino un enclave irreductible de libertad que con su bullicio interrumpe el diálogo democrático?" sinDominio

-Sobre "Reclaim the Streets"
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viernes, 1 de diciembre de 2006

¿CCOO y UGT, de que clase son?..si los trabajadores acusan de tración

Años llevo viendo las tácticas caciquiles de miembros de estos supuestos "sindicatos". Coacciones y amenazas a los que no entran por su aro; chantajismos varios y futuros esperanzadores a trabajadores temporales vendiendoles lo que ellos mismos ni se creen. Vendiendo el ser sindicatos de clase, mientras te hacen descuentos en empresas (de dudosa moral) por tener su "carnet". Firmando y aprobando medidas sin pasar por esas asambleas demócraticas de las que tanto se os llenan la boca.

No puedo ocultar mi rabia, frente a aquellos que hablan por todos por el motivo de ser "mayoritarios". Lo "mayoritario" hoy en día es aceptar la miseria y ocultar el miedo, aceptar "que es lo que hay", comprar el silecio complice. Rabia, por la sencilla razón de que se han convertido en una herramienta represora más de la burocracia, la gestión y la desverguenza social y económica, a cambio de "golosas" subvenciones y privilegios.

Asco dais cuando llamais a los antidisturbios para protegeros de los trabajadores que traicionasteis de SINTEL; con el negocio que hicisteis y haceis con el PSV (algunas no sufrimos de amnesia) y el patrimonio sindical;cuando se ve a vuestros lideres acudiendo a ceremonias de la alta sociedad; cuando firmais "reformas?" laborales en nombre de todos; cuando amenazais y descriminais a sindicatos combativos; cuando os veo pasear por la empresa como autenticos "shreffi's"; cuando chantejeais y marcais a los trabajadores que dudan de vosotros; y sobre todo por que ejerceis de guardaespaldas de las direcciones de las empresas.

¡Mejor estar en legalitas que en vuestros sindicatos!

jueves, 30 de noviembre de 2006

Hack x Crack

"Es una obligación para los que estan iniciando en esto del Hacking, leerse estas revistas en donde podran tener una conciencia total de lo que significa todo esto, y se daran cuenta que no es cosas de dias , sino de meses de seguir leyendo día tras día.. ahora tiene un punto fuerte para poder iniciarse."

Todas las revistas de Hack x Crack ahora en la red (en PDF)

Terrorismo poético

"BAILES INVEROSIMILES EN CAJEROS automáticos nocturnos. Despliegues pirotécnicos ilegales. Land art, obras terrestres como extraños artefactos alienígenas desperdigados por los parques naturales. Allana moradas pero en vez de robar, deja objetos poético-terroristas. Secuestra a alguien y hazlos felices.

Elige a alguien al azar y convéncele de ser el heredero de una inmensa, inútil y asombrosa fortuna -digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección de manuscritos alquímicos-. Al final terminará por darse cuenta de que por unos momentos ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás conducido a buscar como resultado una forma más intensa de existencia. Instala placas conmemorativas de latón en lugares (públicos o privados) en los que has experimentado una revelación o has tenido una experiencia sexual particularmente gratificante, etc.

Ve desnudo como un signo.

Convoca una huelga en tu escuela o lugar de trabajo sobre las bases de que no satisfacen tus necesidades de indolencia y belleza espiritual.

El arte del graffiti prestó cierta gracia a los laidos subterráneos del metro y a los rígidos monumentos públicos; el TP también puede ser creado para lugares públicos: poemas garabateados en los lavabos del juzgado, pequeños fetiches abandonados en parques y restaurantes, arte en fotocopias bajo el limpiaparabrisas de los coches aparcados, Consignas en Grandes Caracteres pegadas por las paredes de los patios de recreo, cartas anónimas enviadas a destinatarios conocidos o al azar (fraude postal), retransmisiones piratas de radio, cemento fresco...

La reacción o el choque estético provocados por el TP en la audiencia han de ser al menos tan intensos como la agitación propia del terror -asco penetrante, excitación sexual, asombro supersticioso, angustia dadaesca, una ruptura intuitiva repentina- no importa si el TP va dirigido a una sola o a muchas personas, no importa si va "firmado" o es anónimo, si no transforma la vida de alguien (aparte de la del artista) es que no funciona.

El TP es un acto en un Teatro de la Crueldad que no tiene ni escenario, ni filas de asientos, ni localidades, ni paredes. Con objeto de que funcione en absoluto, el TP debe desvincularse categóricamente de toda estructura convencional del consumo de arte (galerías, publicaciones, media). Incluso las tácticas de guerrilla situacionistas de teatro callejero resultan ya demasiado conocidas y previsibles.

Una seducción exquisita -conducida no sólo por la causa de la mutua satisfacción sino también como acto consciente en una vida deliberadamente bella- puede ser el TP definitivo. El terrorista P se comporta como un estafador cuyo objetivo no es el dinero sino el CAMBIO.

No hagas TP para otros artistas, hazlo para gente que no repare (al menos por un momento) en que lo que has hecho es arte. Evita las categorías artísticas reconocibles, evita la política, no te quedes a discutir, no seas sentimental; se implacable, arriésgate, practica el vandalismo sólo en lo que ha de ser desfigurado, haz algo que los niños puedan recordar toda la vida -pero no seas espontáneo a menos que la musa del TP te posea-.

Vístete. Deja un nombre falso. Se legendario. El mejor TP está contra la ley, pero que no te pillen. Arte como crimen; crimen como arte."

Hakim Bey

Situación construida


El movimiento situacionista o situacionismo sería la denominación de la ideología inspirada por la Internacional Situacionista (1957-1972), si bien es rechazada como adjetivo por los autores de la misma. Se caracteriza por planteamientos próximos al marxismo, el dadaismo, el existencialismo, el anti-consumismo, el punk y el anarquismo. De todas ellas, y a pesar de nacer como corriente post-marxista, se verá influenciada determinantemente por el anarquismo y algunos de los representantes de las tesis situacionistas parecen coincidir en parte con planteamientos anteriormente desarrollados por el filósofo alemán Max Stirner o el escritor estadounidense Walt Whitman, ambos de ideas parcialmente libertarias.
Los propios situacionistas afirman como definiciones con las que trabajar:

"Situación construida: Momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos.

Situacionista: Todo lo relacionado con la teoría o la actividad práctica de la construcción de situaciones. El que se dedica a construir situaciones. Miembro de la Internacional Situacionista.

Situacionismo: Vocablo carente de sentido, forjado abusivamente por derivación de la raíz anterior. No hay situacionismo, lo que significaría una doctrina de interpretación de los hechos existentes. La noción de situacionismo ha sido concebida evidentemente por los antisituacionistas
."

(Publicado en el número 1 de "Internationale Situationniste", 1 de junio de 1958).

Fuente: Wikipedia

Relacionados::
Guy Debord
Movimiento iberico de Liberación (MIL)

On the Passage of a few People through a Rather Brief Moment in Time (UBUWEB - film & video)

Alimentando el odio.: (Video) British Troops beating children



Así se las gastan también, las "valientes" tropas británicas con indefensos niños. Valientes hijos de p***a.

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